domingo, 14 de febrero de 2010

Príncipe Maya

A Chelía, con amor
Sagrada tu boca de príncipe
custodiada por sacerdotisas ancestrales.

Me acerco.
Me colmas.

Soy la prisionera
de tu lengua de obsidiana.

Danzo
y se desdoblan los dioses
hacedores del amor.

Me cruza tu espada de piedra.
y me bebes como efusión sanguínea.

Ahora
Itzamná
vivo en ti
mi cíclico universo.
Mi único adorado continente
mi códice precolombino.


Mileiby Hernández M.
Inédito Del libro de los dioses

domingo, 6 de diciembre de 2009

Lucila Velásquez ¡Hasta siempre Lucila!



Cuando supe la mala noticia me desplomé en silencio, en llanto, en frío, en un dolor indescriptible. Más de 10 años conociendo a Lucila, escribiendo sobre ella, investigando sus temas. Su visita a Valencia, en 1998, para la presentación del libro Lucila Velásquez, 50 años de Creatividad de la Palabra Poesía 1949-1999. Caracas, Venezuela: Fondo Editorial Fundarte, Alcaldía de Caracas, dejó en mí y en José Napoleón Oropeza, profundos y gratos recuerdos.

Lucila Velásquez dejó la tierra el lunes 28 de septiembre, a la 1:15 de la tarde; quedaron sus sueños en mis manos; en plena investigación de mi segunda tesis sobre su obra. Lucila Velásquez (Olga Lucila Carmona Borjas), San Fernando de Apure [1928-2009]. Color de tu recuerdo (1949); Amada Tierra (1951); Los Cantos Vivos (1955); Poesía Resiste (1955); En un pequeño cielo (1962); Tarde o Temprano (1964); Indagación del día (1969); Claros Enigmas (1982); Acantilada en el Tiempo (1982) y Mateo Manaure (1989), El Árbol de Chernobyl (1989), Algo que Transparece (1991), La Rosa Cuántica (1992), El Tiempo Irreversible (1995), La Singularidad Endecasílaba (1995), La Próxima Textura (1997) y Se hace la luz (1999).

Lucila Velásquez es uno de los pilares fundamentales de la lírica actual en Venezuela; su lenguaje, inserto en el mundo científico y el poético se coloca frente al espejo para producir la maravillosa imagen de la corriente estética de la Cienciapoesía, donde ella es su principal artífice.

Lucila, para ti, mis versos, y un pequeño trabajo publicado en Tiempo Universitario, el periódico de la Universidad de Carabobo, el 13 de julio de 1998.

Chernobyl
átomo enfurecido
átomo naciente de energía
núcleo, molécula, partícula de sombra
desatada en gases agresivos
queriendo seguir hasta la tierra
que estremece los brazos oscilantes del mundo
que une las verdades nucleares
que siente el parpadeo
de las nubes poderosas del uranio
gigantesco árbol de Chernobyl
encauzado por las rutas y el viento
ante tanta noche fallecida
ante tanta energía desatada


Lucila Velásquez, el Cosmos y La Próxima Textura

En la poesía de Lucila Velásquez, y especialmente en el poemario La Próxima Textura, publicado por Monte Ávila Editores y Fundarte, se conjugan perfectamente dos mundos aparentemente irreconciliables: el científico y el literario. El desarrollo semántico de esta cadena espacio-temporal de la belleza, se encuentra enmarcado extraordinariamente, por una fuente inagotable de metáforas que nacen, como una “nueva realidad” de su visión de la vida y el sueño. Átomo, luz, materia, naturaleza y cosmos, danzan al unísono con Lucila Velásquez evocando la soledad del hombre en el universo infinito; rasgos exquisitos de una poética postmoderna.

El tiempo y la eternidad se toman de la mano para la transfiguración del ser. ¿Acaso las particularidades del alma humana nos vienen de las características mismas del mundo cósmico? El movimiento de los astros y sus distintas facetas son ritmos angulares de nuestro espíritu dentro de esa poesía; los conceptos opuestos y las nuevas realidades van más allá del cosmos y la vida. Así lo podemos observar en el poema destello:

si el movimiento de la serenidad
es el estado conjuntamente lógico
del gesto de sus partes
si la mente en día de descanso
impregna el intervalo de su cuerpo
es probable que se acerque un destello
y la naturaleza alguna vez resalte
lo que Anaxágoras tiene en común con los astros


El personaje principal de quien se habla, es el cosmos. La realidad cósmica, palpable, y su belleza real, radican precisamente en el concepto poético de lo que se encuentra más allá de dicha realidad, lo que el común de los hombres no puede ver. Sólo el poeta y, especialmente Lucila Velásquez, logra establecer ante nuestros ojos, valiéndose de la metáfora, semejante espectáculo existencial.

El ser humano, en unidad con el Cosmos, producto de la energía incalculable del universo, es mucho más que la suma de las partes, lo que hace posible al individuo espiritual. ¿De dónde nace entonces nuestro desbordamiento de amor? ¿A qué se deben las ráfagas subterráneas del sentimiento de los hombres? En in vivo o in vitro, encontramos la respuesta:

a sangres que amanecen
sacudiéndose el cuerpo con los pájaros
a poros de permeables selecciones
que respiran las cosas que más aman
a saltaciones en la condescendencia
de sucesivas formas de pensar
y sucesos de azar en los nucleótidos
de los precipitados del amor


El individuo es parte del cosmos y el cosmos fluye en él; es un ser integral con la naturaleza misma de las cosas y de la belleza que en ésta se observa como elemento esencial del universo, de lo real, producto del sueño y la imaginación. El lenguaje, medio para la realización de este viaje insólito al espacio-tiempo sideral, se manifiesta por sí mismo sin necesidad de explicaciones. Ese es el principio que Lucila Velásquez nos ofrece en integridad:

tal cual es el hombre
un ser individual
y al mismo tiempo
la criatura múltiple
del medio ambiente de la soledad
así las unidades de lo íntimo
también son la medida del entorno


Pero esa integridad no es sólo con el cosmos, también es la integridad del hombre en sí mismo a través de su lenguaje; la búsqueda de lo real en las composiciones íntimas del átomo que lo conforman; es la unidad del cuerpo y del espíritu la que hace del individuo un ente mayor y, mayor aún, si esta unidad es transfigurada en vocablos de una misma especie, encontrar la armonía en su propio núcleo.

Así, en de la naturaleza de la vida, vemos al lenguaje dar un paseo por los orígenes del hombre y de su esencia, rindiendo homenaje a lo orgánico, al carbono. ¿Cómo fue que la magia de la vida surgió de dicho elemento? Según la poeta, el habla y la poesía venían ya en las partículas atómicas-genéticas del carbono, a la par con la naturaleza y frente a los ojos del mundo. En otras carbonescencias:

el carbo en los ojos azules
de oficios solamente adorables
y sucedió lo que tanto se dijo
y entre mares y mareas
hubo un pacto de condescendencia
y a la rama mental del carbono
le creció el delirio de grandeza
y augurios de metáforas
se escucharon entre el cielo y la tierra
y eran voces del carbo de la imaginación


Y después de esta soberbia ilustración verbal del lenguaje y sus orígenes, entramos en el mundo del arte como la vida, con sus colores ceremoniales y otras vibraciones estéticas del quehacer humano. Al igual que en el Feng Shui, de la cultura oriental, los maestros buscan la manera de ubicar los objetos, combinando sus colores y sus formas para crear ambientes armoniosos. Es así como la poeta nos refleja en coloraturas, la fuerza que activa los espacios para crear la armonía del Tao; donde nuevamente nos encontramos con fuegos opuestos. Los colores tienen la particularidad de reforzar cada aspecto de nuestra vida, pero más aún, los paisajes y las formas dentro del arte pictórico:

si los lugares
y los movimientos son generados
es la materia del color
su onda partícula
la unidad que nos impulsa
y crea paisajes y otras semejanzas


Del amor a la vida de Lucila Velásquez se forma el insomnio. Con este lenguaje amoroso del espacio-tiempo y naturaleza, se descubren las fuerzas poéticas que la anuncian, más allá de la belleza de lo real y el cosmos. Su razón de ser con ella y con el mundo que la rodea parte del cosmos y hace de su lenguaje un espacio abierto al universo.

la costumbre de escrutar la noche
en la iluminación de los espejos
devuelve la incandescencia del insomnio
a una noción del tiempo
que aún demora ser alba
en el labio convicto y confeso
pronunciando el verbo amar
hasta en la sangre y los últimos besos


Con extrema ternura leemos de la libertad de la vida, donde la poeta se convierte en prestidigitadora de la naturaleza, nos cubre con sus imágenes, juega con las palabras y las coloca frente a frente con la belleza; nos describe la soledad y sus múltiples batallas como la antítesis de la libertad, la libertad del cosmos, que se encuentra en el hombre mismo. La jaula es nuestro pensamiento, las ciudades del alma, escondite. De aquí que entreguemos al lector textualmente el poema presagio:

una flor que no existe
y de pronto aparece
en los solecismos de la naturaleza
pudiera ser presagio
de una razón de ser en estado embrionario
que ya habla de sí misma
con un acento extrovertido
de la palabra de la primavera
que aún no comprenden los pájaros
ni el hombre


Y así, tomando como bandera es espacio-tiempo, la belleza y la imagen creadora que devora al hombre dentro de su soledad, Lucila Velásquez se despide en forma casi teatral. Como si estuviera frente a frente nos habla rindiendo culto al cosmos, con las rosas entreabiertas de sus manos, con la frescura que la baña, con una espontaneidad espejo de su alma, haciendo nuevas realidades:

y es soledad de sílaba
que se conjunta con el tiempo
cuando se queda a iluminar
las entrecomas y los entreabiertos
de algo que se demora todavía
hasta la próxima textura

jueves, 24 de septiembre de 2009

Poema "La Cita" de Andrés Eloy Blanco



Pintura. Oleo sobre lienzo.
Heading Home
Chris MCMORROW


Tus encuentros
son postales
de antología.
Emad Aboaasi

De una fina sensibilidad expresiva y un dominio absoluto de los elementos lingüísticos es este poema La Cita de Andrés Eloy Blanco (1897-1955). Poeta cumanés de gran trayectoria lírica, expresada desde su poesía de juventud hasta el último de sus libros: Giraluna, publicado unos meses antes de su muerte, como el fruto de una luminosa claridad que había alcanzado su noble intelecto, dedicado a su dulce esposa Liliana Iturbe de Blanco. Como diría Luis Beltrán Prieto Figueroa: “Es un libro hermoso, sin hipérbole, donde la palabra tiene dimensiones que sólo puede medir el sentimiento”.

De irregular métrica tanto en la estrofa como en el verso, su ritmo interior se deja sentir por los confines del alma; una armonía intencional que dispone de efectos paradójicos en una sucesión extraordinaria de la espera y el encuentro.

Este poema transita constantemente en mi memoria, alguna vez un jilguero afinaba su trino en secuencias armónicas de notas musicales y en gorjeos repentinamente dulces en mis oídos, mientras preparaba su vuelo, en pleno invierno, hacia el nido de otro pájaro.


Pinar arriba,
pinar abajo,
la nube, el pinar, el viento,
la tarde y yo te esperamos.

¡Cómo tardas!
tú siempre ofreces tempranos
y siempre pagas con tardes.
Me van a crecer los pinos
esperándote.

La próxima vez,
ya sé a qué atenerme;
te voy a hacer esperar
una hora, sola, sola,
para que sepas entonces
cuántos pinos tiene una hora.

Ya se fastidió la nube;
se está lloviendo por dentro.
Eres mala;
a una nube de agua dulce
volverla de agua salada.

La próxima vez,
esperaré a que llueva a chorros;
ya te contará la nube
cómo esperamos nosotros
y nunca sabrás si el agua que te pasó por los labios
te la lloraron las nubes
o te la llovieron los ojos.

Ya se va el viento, diciendo
malas palabras de monte;
ya verás, cuando tú esperes, esperando y solitaria,
te dirá el viento unas cosas que te pondrán colorada.

Ahora se va la tarde;
se le está poniendo oscura la pena de horizonte;
ya verás, cuando estés sola,
y en un adiós de la tarde te quedes sola en la noche.

Se va el pinar, se está yendo
revuelto el verde hasta un negro
que se hace nube y se encoge
y se agavilla y se expande,
verde, negro, verde, gris
y no se va pino a pino,
sino que se hace una cosa
de pinos que va a dormir.

Y yo ¿qué estoy esperando?
ya me voy, solo. Eres mala;
a una tarde, hacerla noche,
a un pinar, hacerlo nube,
a una nube de agua dulce
hacerla de agua salada,
Ya me voy. ¡Pero aquí estás!
¡La tarde está regresando!
¡mira el viento! ¡se ve el viento!
¡la nube está echando lirios!
mira el pinar, cómo viene,
pino a pino, pino a pino…

martes, 22 de septiembre de 2009

Predicciones





Definitivamente
soy un perro en el Templo
23 de mayo de 1970
elemento tierra
yang.
undécimo lugar
por orden del Emperador Jade.

Me acompañan el búfalo, el dragón y la cabra.

Pero Kuan Yin me regala orquídeas
para mi doble felicidad con el tigre.

Escutelarias y madreselvas silvestres me purifican.

Voy en mi propia dirección
hacia mi centro
como un perro
en el templo de los dioses.




Mileiby Hernández Méndez

jueves, 10 de septiembre de 2009

Lo mejor de la ciudad está en tus ojos



A Canarias
Del libro La doble noche nos habla, inédito.
Mileiby Hernández Méndez

LO
mejor de la ciudad está en tus ojos
en el camino que sostienes con la boca
en el amanecer que me entregas.

En el árbol de almendros de mi infancia
en las semillas que reparten sus colores cerca de las cabañas
y las piedras y el ruido arcaico de los ríos.

En la sangre derramada y las barbas antiguas
traspasando el frío de la noche.

En el camino de las princesas y el paso de los mercaderes
con sus tapices amargos y duras frutas de la aldea.

Lo mejor de la ciudad está en tu piel de recónditos placeres
en su travesía milenaria y flores secas
y coloridos cielos ancestrales.

En el norte, en la llovizna, en la montaña y el asombro.

Lo mejor de la ciudad está en tu carne
en las viejas casas de mi abuela
y en la arrepentida palma que me cubre
en el encuentro.

Silvestre es tu amor recién nacido
de colinas y mares eternos.

Primigenia es la sombra que nos une.

Canarias
sólo podré decir de ti
cuando mi espíritu sea una pasión enceguecida
y mi boca una trampa para amantes.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Manifiesto Universal por los Derechos de las Niñas y los Niños a la Oralidad y a los Cuentos


Francisco Garzón Céspedes

REVISTA LETRALIA
Año XIV • Nº 213
6 de julio de 2009 Cagua, Venezuela


Nota del editor
El presente manifiesto fue presentado ante numeroso público durante la reciente Feria del Libro de Madrid por el reconocido escritor y gestor cultural Francisco Garzón Céspedes, en un acto auspiciado por la Universidad Complutense y la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica, Ciinoe. El texto tiene su antecedente directo en la Declaración Universal de los Derechos del Niño a Escuchar Cuentos que el Teatro Universitario para Niños “El Chichón” de la Universidad Central de Venezuela redactó a partir de un encuentro con Garzón Céspedes en el hoy desaparecido Ateneo de Caracas, en 1983.

1
Todas las niñas y todos los niños de nuestro planeta en cualquier sociedad tienen derecho, desde que están en el vientre, a que su madre les hable y les cuente historias, les lea en prosa y en verso, animadamente, y siempre con amor.


El habla es el oro que no la plata, y es más: es ser humano, es amor.

2
Todas las niñas y todos los niños de nuestro planeta en cualquier sociedad tienen derecho a que la voz materna, que es la única que ellos, encontrándose aún en el vientre, pueden escuchar, les hable expresivamente desde la responsabilidad de establecer las primeras plataformas de la relación entre la infancia y el habla, y entre la infancia y la lengua, unas relaciones indispensables para llegar a esa comunicación que es la oralidad.

La lengua es Humanidad, sociedad humana, entretejido colectivo.

3
Todas las niñas y todos los niños de cualquier raza, continente, país, idioma, posición económica, tenga su familia la visión del mundo que tenga, tienen derecho a que su madre y su padre, sus abuelas y abuelos, sus tías y tíos, y los seres humanos próximos, les hablen y les cuenten cuentos y narraciones diversas, todo animadamente y sin que estén presentes otros sonidos (la radio y la televisión encendidas, por ejemplo, que a esa edad no los influyen en positivo con sus resonancias, pero sí son interferentes).

El habla surgió ante todo para testimoniar amor y solidaridad.

4
Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que, en las sociedades de escritura, y en las de escritura y medios audiovisuales, a las acciones insustituibles de contarles a palabra, voz y gesto vivos, se les sume el leerles cuentos en prosa y en verso, y comentárselos durante todo el primer año de vida, que es cuando se establecen las principales bases neurológicas y muchas de las conexiones que, en gran medida, dependen para constituirse de la presencia del habla, dependen de la presencia de la oralidad en los primeros meses; desde la ciencia se señala ya que la cantidad de palabras que una criatura escucha cada día en sus primeros meses es determinante para su desarrollo y para su posterior inteligencia, imaginación y capacidades creativas o creadoras, para su posterior interés y comprensión lectora, para sus futuros avances y éxitos escolares, y para sus futuras aptitudes sociales.

La oralidad es cimiento colectivo de lo humano; en verdad, nos definió como humanos.

5
Todas las niñas y todos los niños, en correspondencia con la importancia para su crecimiento del entorno y de las acciones humanas que reciben inicialmente, y en correspondencia con la decisiva influencia de la oralidad en los primeros años de la vida (que es cuando se instituyen muchas de las conexiones e interconexiones cerebrales determinantes) tienen derecho a esperar que los adultos asuman la definición científica, no metafórica, de la oralidad, que ya existe, la definición que define a la oralidad como proceso de comunicación y no sólo de expresión, y no sólo como el hablar en voz alta; que la define como proceso de invención y reinvención entre interlocutores que no admite la literalidad; y a que, en correspondencia con todo ello, en el seno de la familia de cada niña y niño se preste especial atención hasta los tres años de edad, de modo consciente y siempre grato y adecuado, a la presencia activa de la oralidad en sus diferentes formas: conversación, cuento oral, entre otras ya señaladas (presencia a la que debe sumarse la de la lectura en voz alta); responsabilidad, todas estas presencias, que la familia nunca debe descuidar, compartiéndolas cuando sea tiempo con el sistema de formación y enseñanza a lo largo de la niñez y la adolescencia y la juventud de cada individuo, lo que además avalará una mejor comunicación de cada ser humano hasta la vejez, y garantizará la mejor comunicación en y del mundo como un todo.

La oralidad es conjunción de ejes que se complementan.

6
Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que, desde que son vida, la familia y la sociedad les compartan la cotidianidad y los saberes por medio del habla, primero; y de la oralidad más cercana tan pronto sea posible; todo a través de conversaciones y de anécdotas, de recuerdos y de historias.

La oralidad es para el ser humano partida, recorrido, destino y hallazgos, viaje con otro u otros a un infinito sin fronteras.

7
Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que se les explique el mundo por medio de la oralidad, y, mucho, por medio de las conversaciones; derecho a que se establezca comunicación con ellos como interlocutores; y, cuando ya estén en condiciones de conversar, derecho a que, respetándolos como individualidades, se les escuche hablar para comunicarse, y se les responda a todas sus preguntas; y derecho a que siempre se tenga tiempo para conversar con ellos, y con ellos como participantes y protagonistas.


La oralidad es con el otro y no para el otro. Contar oralmente es contar con el otro como interlocutor y nunca como espectador. De inicio los niños y las niñas tienen que comer, que ejercitar y desarrollar su cuerpo y su mente, y estos son los tres factores indispensables para la salud y el crecimiento. Su ejercicio y desarrollo mental comienza realmente cuando se habla para ellos, y prosigue con la oralidad cuando se habla con ellos, una oralidad que debe ser en plenitud a lo largo de toda la existencia humana.

8
Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que el acercamiento al habla y a la lengua iniciado por su madre, y establecido y desarrollado en términos primero de habla y, paulatinamente, en términos de oralidad como comunicación, y también establecido, en sus primeros años de niñez, en términos de expresión leída en voz alta por la familia, los amigos y la sociedad, se continúe con consistencia y congruencia, y de modo priorizado, por los maestros en la escuela (una escuela que primero comunique para expresar, informar, difundir, trasmitir, enseñar, formar), por los bibliotecarios en las bibliotecas, y, entre otros, por los profesionales de la oralidad artística y de la oralidad artística escénica, sin que estas acciones y espacios de oralidad plena, de oralidad que cree en la niña y en el niño, y los respeta como interlocutores capaces sin mediatizaciones a su imaginario, sean sustituidos por otras formas habladas pero no orales del contar, unas que también deben tener presencias relevantes (el contar desde la lectura en voz alta, el contar desde el teatro o cuento teatralizado, entre otras).

La oralidad es el camino natural a la lectura.

9
Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a pedir que se les converse, se les responda, se les explique y estimule, y se les cuente oralmente en cualquier sitio, hora y circunstancia posibles, a sus madres y padres y abuelas y abuelos, y, entre otros, a sus tías y tíos; todos los que deberán corresponder, a riesgo de perder, si se niegan, la confianza de niñas y niños; una confianza que, además y entre más, les da derecho a las niñas y los niños a pedir otro cuento, a pedir un cuento nuevo y a pedir escuchar un millón de veces el mismo cuento; una confianza que, además y entre más, le da derecho a niñas y niños a inventar sus propios cuentos o a reinventar los escuchados o leídos y, a su vez, a contarlos oralmente.

La oralidad es insustituible para ser los humanos que somos. Contar oralmente es compartir la confianza.

10
Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a que se les compartan, siempre desde la oralidad y, paulatinamente, también desde la lectura, las tradiciones orales y las tradiciones memorísticas de los pueblos, aquellas tradiciones que tanto en ética como en estética respondan a los derechos y valores humanos universales y a los de la oralidad y el arte; derecho a que se les narren mitos y leyendas, cuentos populares comunitarios y cuentos populares maravillosos y cuentos de nunca acabar, entre otras artes y géneros de las tradiciones que narran historias, y entregan creaciones hermosas y críticas, creaciones imaginativas y sugerentes, esclarecedoras y soñadoras, todo desde la certeza de que en la medida en que se cuenta oralmente con las niñas y los niños se están desarrollando no sólo su capacidad de imaginar y su capacidad de crear, sino también su necesidad de aprehender cada vez más el mundo que los rodea.

La oralidad es de palabras verdaderas: de palabras ciertas y mágicas de la razón y el sentimiento; de palabras ciertas y mágicas de la invención y la reinvención.

11
Todas las niñas y todos los niños tienen derecho igualmente a que se les cuenten, oralmente y oral artísticamente y oral escénicamente, los cuentos y otras historias de la literatura universal y de la literatura de su país, de los textos clásicos a los de las grandes escritoras y los grandes escritores de todos los tiempos, y con énfasis en los contemporáneos; a que se les narren cuentos potenciando al máximo la comunicación por sobre la expresión; a que se les narre con pasión y con compromiso, con responsabilidad y con entrega, con ternura y con complicidad, con sentido del humor y con sentido de lo emocional, con expectación y con riesgo.

La oralidad es el llamado más poderoso que puede hacerse a la imaginación de otro ser humano, porque tiene que ver con la imaginacióny no con la construcción física de las imágenes; enseñar a imaginar es enseñar a relacionar y enseñar a relacionar e interrelacionar es esencial para el desarrollo de los poderes creadores.

La imaginación es camino de futuro.

12
Todas las niñas y todos los niños tienen derecho a esperar que, muchas veces y sin tener que pedirlo, los adultos, madres y padres, abuelas y abuelos, tías y tíos, entre otros de la familia o de la amistad; en salones y dormitorios, cocinas y comedores, portales, patios y terrazas, aulas y salas de lectura, parques y plazas y campos y playas; les cuenten oralmente recuerdos y anécdotas, y les cuenten los más disímiles argumentos, les digan refranes y máximas, dichos y pensamientos, para que cualquier espacio sea un espacio de oralidad y de comunicación humana donde juglares de la ternura encuentren en su conciencia y en su memoria, en su razón y en su corazón, las palabras que completan y expanden, las palabras que curan y salvan, las palabras de la felicidad y de la alegría, las palabras de los criterios, las sensaciones y los sentimientos, las palabras de la lealtad, la dignidad, la tolerancia, la fraternidad y la libertad, las palabras del amor y la solidaridad y la amistad y la generosidad, las palabras bienintencionadas y bienhechoras del mejoramiento humano.

La oralidad es la suma de la vida.


Escrito en España 2007/2009, y desde lo recibido en Camagüey, en La Habana, en Caracas, en México D. F., en Madrid y en otras muchas ciudades y pueblos y campos de América Latina y el Caribe, Europa y África.

miércoles, 19 de agosto de 2009

José Antonio Ramos Sucre, el hombre hecho metáfora



De extremo a extremo torna y se desborda.
Pálmenes Yarza


Dentro del universo literario de José Antonio Ramos Sucre, el poeta vive la vida y la muerte paralelamente; sus extremos se condensan en un largo viaje de dolor e integra sus espacios a través de la angustia y de un nuevo mundo creado para sobrevivir en el lenguaje, en la palabra. En la dualidad del topo y el lince el tormento lo arropa y lo persigue para siempre.
José Antonio Ramos Sucre (Cumaná 1890-Suiza 1930) autor de La Torre de Timón, Las formas del fuego y El cielo de esmalte, fue un visionario dentro de la literatura de su tiempo; su forma, poesía estrictamente en prosa, ha sido hasta catalogada, por críticos españoles, como cuentos poéticos; su fondo, divaga en las corrientes del río espectral de su imaginación y de sus sueños. En El Herbolario, divaga entre su infancia y su madurez –una vida que no logra concretar- y lo simboliza a través del topo y el lince.
Una experiencia de vida –quizás personal, quizás colectiva- en la conjunción de los contrarios en un mismo ser, el hombre hecho metáfora.



El Herbolario
El topo y el lince eran los ministros de mi sabiduría secreta. Me habían seguido al establecerme en un paisaje desnudo. Unos pájaros blancos lamentaban la suerte de Euforión, el de las alas de fuego, y la atribuían al ardimiento precoz, al deseo del peligro.
El topo y el lince me ayudaban en el descubrimiento del porvenir por medio de las llamas danzantes y de la efusión del vino, de púrpura sombría. Yo contaba el privilegio de rastrear los pasos del ángel invisible de la muerte.
Yo recorría la tierra, sufriendo la grita y pedrea de la multitud. No conseguí el afecto de mis vecinos alumbrándoles aguas subterráneas en un desierto de cal.
Una doncella se abstuvo de censurar mi traje irrisorio, presente de Klingsor, el mago infalible.
Ya la salvé de una enfermedad inveterada, de sus lágrimas constantes. Un espectro le había soplado en el rostro y yo le volví la salud con el auxilio de las flores disciplinadas y fragantes del díctamo, lenitivo de la pesadumbre.

sábado, 18 de julio de 2009

Poesía Wayuu de José Ángel Fernández Silva Wuliana




Shii’irainkaa wainpirai türa
Ja’yasü aapünüin weinshi matsapa ka’ikaa.
Ese canto de paraulatas
siempre sale por el atardecer.



José Ángel Fernández Silva Wuliana es una de las voces más representativas de la literatura wayuu. Nació el 23 de enero de 1961 en La Laguna del Pájaro, Distrito Páez del estado Zulia, siendo su lengua materna el wayuunáiki. Su poemario: Jayeechiirua jee Ojutuuirua Sümüinjatü tü Eiikaa Mma (Cantos y Pagamentos a la Madre Tierra), obtuvo el Segundo Lugar del Concurso Kuai Nabaida (el mar de arriba) de la Fundación Editorial el perro y la rana 2007. Actualmente labora en la Dirección de Literatura como Investigador en Lingüística adscrito a la Secretaría de Cultura de la Gobernación del Zulia. Es sociólogo y antropólogo, miembro de la Asociación de escritores del Zulia y miembro del Consejo Nacional de Educación, Culturas e Idiomas Indígenas, en representación de la nación wayuu ante la Dirección de Educación Indígena del MPPE. Ha publicado en bilingüe Nünüiki ka’ikai (Lenguaje del sol).
José Ángel, tus poemas giran en la reluciente voz de nuestros ancestros indígenas y se transfiguran desde tü Süsha’ajüle Wüin Nüsülekaa Wuchii (La Laguna del Pájaro).

Las Huellas del Waneetuunai
Por el contorno del montículo de A’yajuui (1)
nacen los riachuelos
que desembocan en el abrevadero de mi linaje
donde rugen felinos desesperados
tras las huellas del Waneetuunai. (2)
Una nube viajera ha sido la perfecta cómplice
para que el Epeyüi (3) consuma
sólo el corazón de su presa.

Ombligo de la Tierra
Somos los primeros habitantes
del ombligo de la tierra.
Somos perpetuos y felices viajeros
a la luz del sol y de la luna.
Después que Juya (4) fecundó abrojos sobre la tierra
Ma’leiwa (5) tapizó el suelo materno con flores amarillas
entonces surgieron las personas de modo colectivo:
¡Wullianaa! (6) Aparecen los felinos
¡Ja’yaliyuu! (7) Aparecen los caninos…
Ya pasamos el camino de los wayuu muertos.


(1) Médano ubicado en la Península de La Goajira venezolana.
(2) Personaje mitológico que camina al revés.
(3) Personaje mitológico felino que sólo consume el corazón de su presa.
(4) Personaje hipermasculino de la mitología wayuu, esposo de Mma (Madre tierra), proveedor de las buenas lluvias.
(5) Dios todopoderoso, el más grande, para los wayuu.
(6) Clan wayuu perteneciente al tótem de los felinos.
(7) Clan wayuu perteneciente al tótem del perro.

Faver Páez, solitario ya como una piedra


Y si te digo adiós, es que ando
al compás de la muerte.
Rosamel del Valle


Cuando leemos los poemas de Faver Páez quedamos indefensos en lo laberíntico de su lenguaje; sin respiro, caemos transfigurados frente a la imagen creadora y sorpresiva de sus versos. La intensidad de sus palabras es, increíblemente, brutal.
Faver Páez (San Carlos, Cojedes, 1943). Poeta e investigador de las Ciencias Sociales, Licenciado en Historia egresado de la Universidad Central de Venezuela, con Maestría en Historia de Europa, por la Universidad de Londres. Sus poemas se encuentran publicados en periódicos y revistas nacionales e internacionales. Para no morir del todo, Editorial Predios, 1999, publica la compilación de sus textos poéticos. Profesor titular de la Facultad de Ciencias de la Educación y de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo. Actualmente, es director de Urtext, publicación cultural independiente, que desde ya se perfila como todo un éxito literario, una exaltación de la palabra y de la poesía.


Poema Cotidiano
Te agradezco que quieras resguardarme
de los días húmedos y de los vientos fríos
que dañan para siempre
mi pobrísima salud.
Te agradezco que apagues
el televisor
cuando me quedo dormido
con el periódico al costado.
Te agradezco
el beso que le das a mi camisa
antes de lanzarla a la furia
de la lavadora.
Te agradezco
que ignoraras al muchacho
de la esquina
aunque sé que su cuerpo
apetece más que el mío.
Te agradezco esa risa
esos gestos pícaros
y esos contoneos
que me hacen temblar de felicidad.
Te agradezco que me dispensaras
aquella borrachera enorme
cuando enloquecí por las caderas
de tu prima.
Te agradezco los ojos y la boca
con que me miras y me dices
buenos días mi poeta.
Te agradezco tu mano en el remolino
del mercado
y tu complicidad para robarme
un libro.
Te agradezco
tu sabiduría bruja.
El olor a pino de tus axilas
extendidas.
El silencio cada vez que un recuerdo
me aparta de tu lado.
Te quedo agradecido
por comprender mi pasión
por las estatuas.
Por resignarte a soportar el vuelo
del pájaro negro
que anidó en mis sienes.

***
Quién va a saber
que tú y yo somos mentira
el amor en octava dimensión.
Nadie se ama así
como nosotros
a full bandera
a borrachera tibia
a sol de estío
y encapotado invierno.
Quién va a saber que somos
la más hermosa fábula.

Sugerencias para un burócrata sensible
Escribe un poema con la mano izquierda
Camina de costado para que el corazón
no le meta de frente al sufrimiento
Cuélgate por los pies
de tu deseo más alto
Pasea cabizbajo diez minutos al día
para alejar los malos pensamientos
No confundas la eternidad con los papeles
y procura dormir del lado del milagro
Siéntate a leer bajo la lluvia
en el parque más próximo
Usa el reloj en el tobillo
para que la muerte
te conceda una noche adicional
Contempla cómo celebra el pájaro
la maravilla de sus alas
y no olvides
por favor no olvides
que una mujer te espera.

lunes, 23 de febrero de 2009

El sueño de las palabras



La escritura es una larga introspección,
es un viaje hacia las cavernas más oscuras de la conciencia,
una lenta meditación.
Isabel Allende

Gracias a un certamen de poesía en internet conocí a Felisa Moreno Ortega. Sus palabras llegaron a mis manos como el murmullo sagrado de los ríos; un canto de pájaros en trance; un infinito cosmos desbordado.
Felisa Moreno Ortega (1969), (Alcaudete, Jaén, España). Poeta, escritora. Ha ganado, entre otros premios de narrativa, el de Escritores Noveles de la Diputación de Jaén, con su primera novela “La asesina de ojos bondadosos”, de pronta publicación. Su blog literario: http://felisamorenoortega.blogspot.com/ nos muestra un mundo de infatigable lectora, un universo fabulado por la imaginación, una sonrisa de luna nueva que ilumina “El sueño de las palabras”.

Atada
Atada,
sumida en el silencio
de miradas invisibles,
de sonidos incoloros.
Sabiéndote allí,
presente y ausentea un tiempo.
Trato de escucharte,
de atrapar tu aliento
que se me escapa.
Desnuda e indefensa,
inacabada.
Me faltas tú.
Saboreo tu ausencia,
anticipo la llegada de tus labios,
las caricias de tu piel
que, dibujándome,
me acaban.


De seda
De seda las manos que me tocan
librando batallas perdidas
en mi cuerpo desatado,
sutiles y armoniosas,
desconocidas.
De seda los ojos que me miran
dibujando caricias inesperadas
en mi vientre atrapadas
silenciosas y calmas,
atrevidas.
De seda la voz que me susurra
liberando mis sentidos,
en mi boca detenida
húmeda y cálida,
enfebrecida.

La dulzura
La dulzura que se escapa de tus labios
huele a verano
a melocotones frescos
a hierba mojada.
Es fruta exquisita por escasa
como perfume bueno
se vende cara.
La dulzura que persigo es infinita
no conoce de fronteras
ni vallas, ni alambradas
es eterna, es etérea.
Es tierna como una mañana
recién estrenada.

sábado, 17 de enero de 2009

Poemas de Zakarías Zafra Fernández



Eres un universo de universos,
y tu alma una fuente de canciones.
Rubén Darío



No en vano el autor de Yoescribo.com, Zacarías Zafra Fernández ha sido preseleccionado entre los 200 mejores escritores de habla hispana en el XXI Convocatoria Internacional de Poesía y Narrativa breves que se ha organizado en Argentina. Y es que, en éste, su primer libro: “Quinquenio” la combinación musical de los versos, datan de un repertorio de imágenes como sacadas de las Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi.
Zakarías Zafra Fernández, (Barquisimeto, estado Lara, 1987). Poeta, pianista y compositor; estudiante del Conservatorio Vicente Emilio Sojo. Ha participado en prestigiosos concursos de piano en Caracas: Tercer Concurso Nacional el Piano Venezolano (Mención Honorífica a la mejor interpretación de valse venezolano para piano), Primer Concurso de Piano a Cuatro Manos (Gerty Haas-Olga Mondolfi) (Ganador del Primer Premio), Encuentro Internacional de Piano (Primer Premio en la categoría). Zakarías, tus versos llegan como un fogonazo bajo la piel.

**
Nombre tuyo
que brota
del pétalo
como declaración
de amor
que haga
un tallo
sin espinas.
Yo que recorrí
luengos parajes,
grutas
de aguas falsas
y ludibrios,
no quise más
que un camino
para alabar tu epifanía.
¡Rutila el túnel
por donde
tú pasaste!
Y descanso
en tus ojos tonantes,
en la delectación
que brinda
tu pasividad
de montaña.
Se desploma
la tarde.
Enciende Dios
su linterna purpúrea
y canta
tonadas nocturnas
a los hijos
del hombre.
Ahí
venía yo
viajando,
adorando la reguera
de crepúsculo
con una felicidad paradisíaca
con la grandeza
faraónica
de haber construido
palacios
llenos de amor
por ella.

***
Si una prosaica mujer
me preguntase
las razones exactas
de tu intangible ternura,
mi plácida enamorada,
¿Qué rarezas habría de responderle?
¿Qué diría
para desmantelar
la fórmula
de tu perfección geométrica?
Es que
desde la flor del cuello
hasta el aurífero
yacimiento de tu pie
emanan
graves perfumes.
Tu cara es otro mundo,
de firmes estatuas
de brevísimos ósculos,
de labios que juegan
con mi agria boca.
Risa elegante,
marea rítmica
del muslo
grueso,
cuadratura del tronco
que germinó en mi sien
sus raíces.
Si un día me preguntaran
de dónde vienes,
buscando el origen
de tu estentóreo estilo,
yo les diría:
Ella bajó
a la altura…
Ella viene de
una ciudad
constelada.

Poesía Árabe de Adonis-Alí Ahmad Said



Nada hay entre nosotros salvo este encuentro,
nada salvo esta despedida.
Mahmud Darwish



El poeta Adonis, seudónimo de Alí Ahmad Said, nació en Siria, Qusabín, un 1º de enero de 1930. Uno de los más grandes pensadores y ensayistas del mundo árabe en la actualidad; estudió Filosofía en la Universidad de Damasco y es Doctor por la Universidad de Beirut, Líbano. Su nombre, estuvo nominado al Premio Nobel de Literatura 2008, premio que al final ha sido concedido, hace apenas unos días, al poeta francés Jean Marie Gustave Le Clezio.
Adonis, el gigante de la poesía árabe, es un recreador universal de los arquetipos ancestrales, los mitos y la tradición pre-islámica; un visionario de las letras contemporáneas a través del tema de la mujer, lo femenino, dando novedad a las imágenes y riqueza a las relaciones entre las palabras y las cosas. De sus poemarios El Teatro y los Espejos y Celebración del Claroscuro 1988, una pequeña muestra, versos dorados al sol en medio del combate poético de su pensamiento.

Espejo de una pregunta
Pregunté y me dijeron:
la rama cubierta de fuego es un pájaro,
y me dijeron que mi rostro era una ola
y el rostro del mundo espejos,
suspiro de marinero y faro
y vine.
Tinta era el mundo en mi camino
y cada estremecimiento una frase.
No sabía que entre nosotros
había un puente de hermandad,
de pasos de fuego y profecía.
No sabía que mi rostro
era un barco navegando en una chispa.

Extravío
Una vez me perdí en tus brazos
y eran mis labios una fortaleza
que anhelaba una conquista insólita.
Se enamoraron del asedio
y avanzaron.
Tu talle era un sultán
tus manos la fatiha* del ejército,
tus ojos una guarida y un amigo.
Nos unimos, nos perdimos juntos,
penetramos en el bosque de fuego.
Trazo el primer paso hacia ti
y abres el camino…


*Primera azora del Corán

Íntimo Silabario de Elio Arangú Conde



Un libro es un pájaro que canta fuera de la jaula.
Orlando Araujo

“Hay en el niño y en el poema un maravilloso disfrute del acto creador que los unifica” nos dice la profesora Laura Antillano en sus Apuntes sobre literatura para niños y jóvenes y, dentro de la poesía venezolana, encontramos a Elio Arangú Conde (1936, Valencia, estado Carabobo), niño-poeta que busca recrear su infancia a través de su Íntimo Silabario, (1997) Ediciones de la Gobernación de Carabobo.
Sus textos, muestran y evocan, en un lenguaje infantil, un juego musical de la memoria llena de la magia de la escuela, del primer amor en solitario. Un infinito sueño revelador de las lecciones recibidas a través del libro Mantilla, donde los epígrafes se pasean por las páginas como “duendes de la imaginación”.
De este universo poético de Elio Arangú Conde se escapan los pájaros como cometas transfiguradas en palabras.


Lección del Enamoriscamiento
Ella canta bonito como los pájaros

Oí tu canto entre los matorrales
Igual que la tijuas.

Tú y las nubes me tienen loco
Tú y las nubes me van a matar
Yo parriba volteo poco
Tú pabajo no sabes mirar*

Te enamoraste muchacho
Te enamoraste hondo y con filo
No lloraste de vaina.

*Canción ranchera

Lección del Cuerpo
La maestra cantando nos enseña

Tengan la piel y el lápiz en la mano
Anoten lo siguiente:
“Cabeza, troco y extremidades”
Prefiero extremidades
Y una parte del tronco de Julieta.
Después el ombligo
hasta los metacarpos
pasando por encima del hombro.
La redondez sublime de una pantorrilla
y el muslo en ángulo recto.
El Robocop de su cadera
que al apretar la tiza
violentaba todos los pensamientos.
Al final de la clase nos reunimos
para las conclusiones:
Julieta
mi primera lección de primavera.

Lección Violenta
Las manos deben permanecer limpias

Introduzco mi mano debajo de tu piel
y al sacarla
ya la mano no es la mano
sino un árbol de pájaros violentos.
Las arterias conducen una savia dulcísima
alterando los tiempos y lugares comunes.
Luego la fiesta de tus ojos
humedece los párpados
mientras en las enredaderas de tus manos
los abismos se cruzanpara precaverse de la magia del fuego.

viernes, 16 de enero de 2009

Maestra Vida de María Isabel Novillo






Yo celebraba tu belleza alba y taciturna de pájaro boreal.
José Antonio Ramos Sucre


Como una verdadera ave peregrina se presenta en estas líneas la poeta María Isabel Novillo (Caracas, 1954). Promotora literaria ligada al estado Mérida desde 1981. Premio de Poesía Casa de la Cultura de Maracay (1992) y Premio de Poesía Simón Darío Ramírez, de la Asociación de Escritores de Mérida (2004). Mención de Honor en el Concurso de Poesía del Ateneo de Escuque (1997).
María Isabel Novillo ha publicado Metálica Virtud (Maracay, 1992) y Poemas Peregrinos (Mérida, AEM/CONAC, 2004). Así como en Antología de Poesía Venezolana (Rafael Arráiz Lucca/Editorial Panapo, 1997). Poesía en el Espejo (Julio Miranda/Fundarte, 1995). Vuelve a tus dioses profundos: Antología Divina (Diario de Caracas, 1994). Antología de Jóvenes Poetas Latinoamericanos (UNESCO, 1995). El Espacio del Altar en la Poesía Venezolana de los 90 (Ensayos), Ediciones Casa de Bello (Caracas, 1995). Nueva Antología de Poetas Venezolanos (José Antonio Escalona Escalona, Ediciones Solar, 2001).
He aquí este poema: Maestra Vida, de María Isabel Novillo: una sacudida, una creación de excepcional poderío humano.




Era una mercader de Templo.
Tenderete pequeño entre sus faldas:
una sobre otra, al uso de su raza.
Ofrecía campanas y cristales de cuarzo
sentada en la escalera
–hacia la izquierda entrando-
a las puertas de la Catedral de Lima.
Te compré una campana de raro timbre, puro.
No los cuarzos que, aunque bellos, te dije, eran caros.
(Uno no sabe cuán pobre está)
Y tú: “señora, señora” me decías
ajustando los precios con la voz cantadita, bajita, de tu raza.
Y hubo algo.
Me miraste a los ojos.
Tus ojos de quietud:
silencio y soledad del altiplano.
Hubo algo
(Imposible decir el cómo la lección entra y te toca)
“Señora, tómelos. De regalo”
En tus manos, modestas, la luz era cristal.
Lucía te llamabas.
Sí, claro que vi la miseria en Lima.
Vi la mía.
Señora, me decías.
Y no sabes
que todo el señorío
iba en ti.

martes, 2 de diciembre de 2008

Metamorfo de Willian Ramírez



No moriré si en dulce calma me das de beber la canción de tus labios.
José Daniel Suárez Hermoso


Hacia la búsqueda de una expresión personal, en el camino de una voz auténtica y más allá de la forma encontramos a Willian Ramírez (San Carlos, estado Cojedes, 1969) Licenciado en Educación, mención Lengua y Literatura, egresado de la UNELLEZ; Mención de Honor en el Concurso Misterios y Fantasmas Clásicos de la Llanura (2002).
Willian Ramírez
, mantuvo una columna literaria en el Semanario El Impacto: Trece excusas para perder el tiempo y éste es su primer poemario: Metamorfo, editado por la Fundación Editorial El Perro y La Rana, imprenta de Cojedes, Colección Nuevas Tendencias.
Willian, tus poemas me invaden y se transfiguran en medio de la tarde que se esconde entre la lluvia y el cálido sol de Montalbán.



Para qué sirve una mañana
Algunas veces una mañana sirve
para tomar una taza de café
y salir huyendo
al encuentro con la vida.
A veces también para llegar a ella
antes de la hora prometida.
Para escuchar el relato de sus tristezas
y contagiarse con la dicha de su rostro.
Para tocar los hoyuelos de sus mejillas
y acariciar el color de su cabello.
Para cuestionar el amor
y reconstruirlo entre sus manos.
Para subir a sus alas de mariposa
y soñar con el futuro.
Para qué sirve una mañana
si no para vivirla con María José.



Besasos
Mi sobrina Michel
dice que la moto de Armando es "rapidosa"
dice que las mujeres van a la "peinería"
y le hace notar a mi hermana "no me ha hacío tetero".
Extraño,
pero por una asombrosa discordancia lingüística
pronuncia correctamente algunos de los vocablos
más complejos de nuestra lengua.
A mí se me ocurre pedirle un "besaso".



En la última página
Hay
horas
del día
que sirven
para
pensar
en ti.

En ellas
también
me puedes
olvidar.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Rememoraciones del Siglo de Oro

Tras sus párpados, el sol se resiste a morir.
Luis Britto García




Del Departamento de Lengua y Literatura de la Facultad de Ciencias de la Educación nos envía estas Rememoraciones del Siglo de Oro el profesor Gustavo Fernández Colón, (Valencia, estado Carabobo, 1964) Poeta, ensayista y articulista. Licenciado en Educación, mención Lengua y Literatura y Magíster en Literatura Venezolana, egresado de la Universidad de Carabobo. Es miembro del Centro de Investigaciones Literarias Enrique Bernardo Núñez e integrante del Grupo La 115, junto con Rodolfo Táriba Santaella, Álvaro Trujillo, Carlos Torres y Lázaro Silva.
Ha publicado parte de su obra en Zona Tórrida, Venezuela Analítica, el Suplemento Cultural de Últimas Noticias, Tiempo Universitario-UC y Urtext. Ganador del 1er Premio para Autores inéditos (mención ensayo) 2005. Obra publicada: La corriente nocturna (ensayos) por Monte Ávila Editores Latinoamericana. Colección: las formas del fuego.
Gustavo, tus poemas están nutridos con la savia de la tierra e invitan a un viaje endecasílabo que desemboca en los versos libres y desgarrados de una voluntad lírica envidiable.

I
Oh dulces prendas por mí mal halladas
de fiesta o luto cuando todo ardía
juntas habitan la memoria mía
son el sol que me sueña desde el alba

Vengan a mí, sin miedo, como niños
acogidos por los brazos de una abuela
sin rostro, hecha tan sólo de jirones
de periódicos y fotografías

Ellas son el espejo en que me miro
y no me reconozco, sin dolerme
son el aire que anima mis pulmones

y que saldrá a agitar otros parajes
con su rumor de flores
y cristales partidos
con su estela de rostros alejándose
en la corriente del olvido.


II
Miré los muros de la patria mía
si un tiempo fuertes, hoy desvanecidos
o más bien transparentes como bruma
no ya de piedra sino aéreo vidrio

¿Dónde el dueño que sueña lo de adentro?
¿Dónde el dueño que sueña lo de afuera?
La casa en la que vivo va conmigo
Soy la casa que habito. La que vive

la vida que por mí otros han vivido
y vivirán después cuando el espejo
no muestre el rostro que pretendo mío

sino otros rostros que son, serán, han sido
mi propio rostro, el tuyo
éste que lees
sin saber si tú mismo lo has escrito

III
Éste que ves engaño colorido
ceniza de animal sin culpa, agreste
intrascendente, inerme, transitivo
de sus nudos desnudo hasta los dientes

¿A cuál nombre responde cuando llaman
las voces que mi voz ajena arroja
sobre un cielo de vidrio indiferente
custodiado por ángeles que duermen?

Ya no escucho las voces de los otros
sino mi propia voz hecha otras voces
a través de las bocas de la gente

de miles, de millones que han venido
que vendrán o que vienen
por las calles acercándose
tocándose los labios
para invitarme a oír mi voz
ausente

martes, 25 de noviembre de 2008

Tres poemas a Chelía



Afortunadamente nadie muere de amor en estos tiempos.
Ramón Elías Pérez








Para celebrar el I Aniversario de Transfiguraciones, estos tres poemas de mi libro inédito: Ese oscuro fuego que me baña.

Al escándalo de tus ojos
No quisiera perderme el lúdico paisaje de tus ojos llenos de sol.
Parpadeantes
diversos
atrevidos
constantemente abiertos como la llanura.
Los descubro enternecidos
detrás de las puertas.
Los retengo fulgurantes
en mi piel
llenando todos los espacios.
Me dirijo a cualquier dimensión orbital
Y por fin
los cuajo.
Entonces me recreo en ellos para siempre como en una pintura de Salvador Dalí.

Conjuro
Me hubiera gustado sorprenderte a las 5 en punto de la tarde.
A esa hora se sirve el café
Y los pájaros dan vueltas en el guanábano.
Comienza un ritual hasta tus ojos llenos de esperanza.
Me desbordo sin piedad
Y desde aquí
Te nutro de este amor absoluto sembrado de naranjos.
De albahaca y ruda te ofrezco la lluvia para tu cuerpo insolente
Enciendo tres velas
sólo tres velas para la claridad de tu memoria cautiva
y te invoco en el humo solitario.
Ahora te canto, simplemente te canto
Con voz de tonada.
Son las 5:46 pm
Y te lanzo mis últimos deseos:
Ojalá tengas tiempo para leer un poema de Roberto Juarroz
donde el milagro furioso de las palabras
como lluvia vertical
te arrebate
y al menos te detenga.

Para olvidar tu voz
He cruzado toda la ciudad en moto taxi para olvidar tu voz
Tus palabras me persiguen de Montalbán a Bejuma
y aun entre los árboles tu eco me traspasa.
No tengo escapatoria.
Intento remontarme desesperada a las frías montañas de Chirgua
y sólo consigo que tu hilo de vocablos trepe y me desnude.
No puedo vencerte.
Emprendo nuevamente el viaje
y camino por las piedras y los ríos solitarios para zafarme de tu garganta inclemente
Entonces descubro el desvarío insensato del momento.
Pero antes de salir de tu comarca
me rindo a tu embrujo y tu capricho
Ya me tienes por completo entre tus brazos y terriblemente acorralada.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Los besos de Eurídice



Te hablo de un río para los dos
Por favor
no pienses en el mar.
Marcos González

Hablar de poesía siempre es un deleite; un verdadero escape para el espíritu atormentado en medio de la soledad; transfiguración que tropieza ante las voces de la imaginación. Y una de esas voces, como agua de selva en busca de una olvidada pasión es la de Onías.
Onías Gustavo Sánchez Barrios (San Carlos, Cojedes 1961), es miembro fundador del Círculo de Arte Nuevo Tramo, poeta, actor, docente. Sus poemarios: Epigramas (1980), Los amores en San Carlos son niebla espesa María Sofía (2000), Me obsequiaste la soledad de este mundo (2007), libro con el que obtiene el Premio Certamen Mayor de las Artes y las Letras (2006) y Caronte descansa en la villa de mis ancestros (2008).
Los poemas de Onías Gustavo reverberan entre el sueño y la mitología griega, la soledad y el erotismo; sentencias circulares que nos marcan para siempre.


Los besos de Eurídice
El día de mi nacimiento todo conspiró en mi contra,
hasta mi carta astral.
Soy nativo de Leo con mi ascendente en un
Capricornio, lleno de fatídicas predicciones,
desafortunado en el amor.
Mi carta astral me signó con el desamparo
a vivir sumergido en la nostalgia de la fábula.
El lento andar de las ánimas y las visiones
de seres surreales son mi compañía.
Desde estos espacios de nadie,
hasta los caminos repletos de cruces,
transito la lluvia buscando
los besos de mi Eurídice.

La soledad
Para el que se sumerge en los ojos
de una mujer llena de lujuria.
Y además traiciona
el libro sagrado de los ancestros.
Como obsequio recibe
toda la soledad de este mundo.

Maestra en estar perdida



Eres la niña-pájaro de los sueños.
Antonio Miranda


De la Maestría en Literatura Venezolana de la Universidad de Carabobo nos llega Miozotis Araujo (Valera, Edo. Trujillo 1977), participante de los talleres literarios del Departamento de Literatura con Reinaldo Pérez Só, Carlos Osorio, Adhelys Rivero y el siempre amigo Luis Alberto Angulo.
Sus palabras metafóricas se asoman por primera vez a la ventana poética; su voz y su estilo son contraste con el mundo y se transfiguran para volvernos al asombro; sus palabras se mueven en el desconcierto, desnudas de artificios. Sus títulos, aún inéditos: Supernova y Desierto Florido nos dejan degustar de estos ejercicios líricos que emanan de una gran personalidad; un misterio que crece a las orillas de un prado inundado brotando pequeñas flores de color azul celeste, una variedad de Nomeolvides hecha mujer.

Allá
donde mis ojos no alcanzan a los tuyos
el cielo tiene una Cruz de Estrellas en el pecho
y las ciudades calles con nombre Astral
en el sur aunque con la mayor sed
en un parto insólito
de sus hendiduras fecundadas
expulsa colores infinitos
el desierto


No hago esbozos de caminos
Para alejarme de la luz
Sé bien cómo moverme en esos parajes
Desnudos de vegetación
Maestra en estar perdida


Gato
ya no eres
tótem de piedra
ni cuidas a las preñadas
como antes
ahora
ingrávido
deambulas en la noche
ladrón de alientos infantiles y
aguardas por el pipote de basura
que deja tras de sí el pordiosero
anulas con tus pelos
lívidos y lentos en el aire
el nacimiento
eres
toxoplasma con sigilo
padre sin escrúpulos
mártir
exilio.


No tengo tiempo de atenderte
Espera afuera
estoy alimentando a mi nombre.

Del libro de las poéticas



Mis fragmentos de pronto han sido tocados
por el rayo de la totalidad.
Rafael Arráiz Lucca


La poesía citadina tuvo sus primeras apariciones en la década de 1960 con Juan Calzadilla, poeta y crítico de arte venezolano, nacido en el estado Guárico en 1931. Su obra poética refleja el espacio urbano visto desde el laberinto; la ciudad como una madeja cruzada por el imaginario literario y vista desde la violencia, todavía lejos de la cotidianidad trasformadora.
Para Calzadilla, la poesía (o anti-poesía) es una eterna reflexión; un imbricamiento con las artes plásticas; una trasgresión hacia las tradiciones literarias a través de un lenguaje instrumental. Desde El Techo de la Ballena, agrupación literaria liderada por él, se inicia una ruptura frente a los valores establecidos en Venezuela para el momento y, es en Dictado por la Jauría, donde atina a esos espacios perturbadores y enajenantes.
En el Libro de las Poéticas (2006) el poeta nos muestras esa constante preocupación por el nacimiento del poema, la ironía y el tema de la muerte. He aquí una pequeña muestra para deleite de los lectores.

La puerta del espacio
No escribo sobre aquello que pasa por mi cabeza.
Más bien escribo sobre aquello por lo que mi cabeza pasa.
Vivo solo, encerrado en mi cuerpo.
Yo soy mi universo y mi solo firmamento.
A veces desde afuera una corriente de aire entre
cuando se abre la puerta y un montón de cosas
viene a instalarse en mi mesa.
¡Cuánto desearía yo que como la puerta
mi cabeza pudiera abrirse siempre!
pero, ay, esto ocurre sólo algunas veces.

Epitafio
En mi entierro iba yo hablando mal de mí mismo
y me moría de la risa.
Enumeraba con los dedos de las manos
cada uno de mis defectos.
Y hasta que permití delante de la gente
sacar a relucir algunos de mis vicios
como si me confesara en voz alta y en la vía pública.
Comprendo que esto no es usual en un entierro
ni signo de buen comportamiento.
Un ciudadano cabal, aun estando muerto
-cuando es él el centro de la atención-
debe guardar las apariencias
y cuidar de no exponerse al ridículo.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Dura menos un hombre...



Yo contaba el privilegio de rastrear
los pasos del ángel invisible de la muerte.
José Antonio Ramos Sucre



Eugenio Montejo (1938-2008) Poeta y ensayista venezolano, nacido en Caracas. Promotor de la revista literaria Poesía, fue director editorial y agregado cultural en la embajada venezolana de Lisboa. Investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos de Caracas. Premio Nacional de Literatura 1999 y Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo 2004.
Algunos de sus libros más representativos son Terredad (1978) y Alfabeto del mundo (1987) y ahí encontramos temas lentamente perfilados a través de una belleza impecable: la contemplación de la naturaleza, la meditación sobre el mundo exterior y una visión introspectiva de la cotidianidad.
Montejo nos entrega en su poema Duración la materialización de la muerte, vista desde otro ángulo, aquel que no podemos divisar sino desde la reflexión filosófica, donde la sutileza, -verbal y emotiva- nos invita a resignarnos como futuros hijos de la tierra; recordemos a Vicente Gerbasi, poeta ilustre de Canoabo: “Venimos de la noche y hacia la noche vamos” y así, el eterno retorno del hombre a sus orígenes.


Duración

Dura menos un hombre que una vela
pero la tierra prefiere su lumbre
para seguir el paso de los astros.
Dura menos que un árbol,
que una piedra,
se anochece ante el viento más leve,
con un soplo se apaga.
Dura menos que un pájaro,
que un pez fuera del agua,
da una vueltas al sol y se borra
entre las sombras de las horas
hasta que sus huesos en el polvo
se mezclan con el viento
y sin embargo, cuando parte
siempre deja la tierra más clara.

Canción del hijo


Sé que eres mi madre
y sabes que te amo.
Isaías Medina López



El domingo pasado fue el Día de las Madres, de todas, incluso de aquellas que todavía se encuentran alegres, en su gravidez serena. Y es que, desde aquel poema de Juan Liscano, (1915-2001) Canto tu grávida cintura, no leía semejante ternura; una mata de sangre, un pecezuelo dormido que habla desde la fecunda matriz enamorada.
Tal es la ocasión para entregarles un poema de Gustavo Pereira, Canción del hijo en el vientre, donde el florecimiento de próxima cosecha se comunica con la madre llena de abundancia, a través de sus aguas, sus caderas.
Gustavo Pereira es un poeta nacido en la isla de Margarita (1940), pero que ha sabido, con su prolífica producción literaria (más de treinta títulos) y numerosos premios, incluido el Nacional de Literatura (2000) atravesar con sus imágenes y metáforas a toda Venezuela.
Vaya este hermoso poema a todas las Madres; a unas, para que recuerden con amor sus momentos de preñez; a otras, para que disfruten mientras crecen sus cinturas como crecen los ríos en mayo.

Canción del hijo en el vientre

Es poco lo que puedo darte
Nueve meses solos nueve meses de temblor
La palpitación repentina atravesada a tu vientre

Báñame con champaña báñame con besos interiores
Derrite sobre mí la elasticidad de tus ojos
Que mil arroyos de acero penetren por mi cordón
umbilical hasta
la médula de mis pequeñas energías

Es poco mil flores de humo es poco un movimiento
instintivo
Mi dedo flexible sin uñas se dobla
Mi brazo flexible sin huesos te acaricia
Madre mía madre mía tú la que te pierdes de vista
Por un tubo largo veo tu garganta envuelta en llamas
A través de tu estómago me llegan
las dulces palabras que me susurras desde arriba
madre que apenas conozco.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Poesía Vertical



Tal vez la muerte no sea digna
de tan grandes lamentos.
Humberto Díaz-Casanueva


Hay un poema, aunque de origen extranjero y que siempre comento en las aulas de clase, de un parentesco filosófico con Heidegger, que me gustaría traer a colación en estos momentos de reflexión existencial. Una meditación profunda sobre la vida misma frente los males de la contemporaneidad.
Roberto Juarroz (1925-1995), poeta y ensayista argentino, nacido en Dorrego (provincia de Buenos Aires), deja en sus poemas cierta familiaridad con el creacionismo del chileno Vicente Huidobro y, a través de él, con el simbolismo del francés Stéphane Mallarmé.
Juarroz nos regala este Poema Uno, de sus volúmenes Poesía Vertical (1958), de un lenguaje sencillo y conceptual, un llamado, un despertar para el hombre y la mujer de hoy.

Poema Uno
¿Qué le quita el árbol a la mirada?
¿Qué le quita la mirada al árbol?
¿Qué queda de uno en otro?
Ni siquiera somos capaces
de recoger un grano de polvo
de aquello que pasa a nuestro lado
Pero, por otra parte,
¿hay alguien que recoja un grano de polvo
de quienes pasamos al lado de todo?
Nos miramos, nosotros y las cosas,
y hasta quizás nos reconocemos
como estatuas de sal.
Ancestrales automatismos
nos ubican a unos junto a otros.
Todos pasamos.
pero nadie es capaz de detener un color
o un perfume,
de recoger el movimiento de una hoja
o un párpado,
de conservar nada más que hasta mañana
el brote de una pequeña armonía.
Nadie detiene nada,
ni aun adentro de sí mismo.
Y el viejo sueño es ese: detenernos.
Que alguien o algo nos detenga.
Porque ni aun la muerte nos detiene:
tan sólo nos destruye.

El amor es así de caprichoso


Todo surge y avanza, nada se destruye.
Walt Whitman

De San Carlos, Cojedes, uno de mis puntos de convergencia, me vienen los recuerdos cabalgando, y de mi grupo literario Círculo de Arte Nuevo Tramo (1979), traigo a mis maestros. Hace veintidós años conocí a Isaías Medina López (1958), poeta fundador del grupo; Premio Nacional de Literatura “Orlando Araujo”, mención Poesía (1994), Premio de Poesía “Simón Bolívar” (ULA) y Premio Municipal de Literatura de Petare (1983); ha publicado Trampa Doble, Vínculo Perenne, Oratorio de José, De Bares y Mujeres con Intención Precisa e innumerables antologías en narrativa y poesía.
De los poemas de amor y desamor, en Isaías Medina López, podría escribir eternamente, pero, de su libro Vínculo Perenne, encuentro uno rigurosamente trabajado, de una selección lingüística de colección, una respuesta elegante al poeta merideño Orlando Flores Mennesini sobre el azar en el amor, un desparpajo verbal del hombre llanero haciéndole frente a la derrota del destino y a la mujer amada.
Isaías, que tus versos sigan como espadas hacia la batalla, implacables, por todo el universo.

El amor según Orlando Flores Mennesini
Elija amar una mujer de esta ciudad
Divulgue a todos los amigos
encontrados en la vida
el color de aquellos ojos y lo dulce de su piel
hasta cuando resulte imposible volver a relatarlo
Si ella se muestra poco interesada
y cada uno de sus intentos carece de importancia
es la ocasión ideal para mostrar entereza
Nadie puede conocer de su fracaso
y debe continuarse la imposible tarea
una vez más y de nuevo otra vez
sin importar cuántos años le lleve enamorarla
como si nada ocurriese
Pero si conociendo lo rotundo de la verdad
que dicho amor jamás corresponderá
a un hombre como usted
no tenga a menos su noble intención
Entiéndalo
estuvo equivocado de mundo
y cualquiera extravía un paraíso
No se desilusione inténtelo de nuevo
siempre quedará lugar
para el último argumento
quizá mañana logre convencerla
tal vez sea su gran día
quién puede decirlo
el amor es así de caprichoso.

¿Por qué escribo?





Con algo debo pagar la tradición sensual
ser gitana en la carne
en el alma
M.H.M
Mucha gente me pregunta, en cada conversación, en cada esquina, el porqué escribo, y aparte de ser una necesidad vital, una manera de volar y transfigurarme, digo que hay un misterio que rompe los sentidos, en mis noches se acerca, me envuelve los poros, me toma por sorpresa, un orgasmo musical se enfrenta a mis ojos que brillan, mis manos se mueven, es otra, la morocha quien escribe, le brotan las palabras, se arrancan a la noche, la doble, y me habla, me dice, me cuenta de otros tiempos, lejanos, mis sueños me gritan, es ella, que viene, despacio, adentro, flota, emerge, espíritu guerrero, antiguo, es mi abuelo, es Fermín, es Cuba, es Canarias.
Sangre bendita, la palabra, los versos, es por eso, es por eso, el oscuro, el fuego que me baña, otra vez, la luz, la primavera, la lluvia, es licor, furia que arremete entre mis manos, que lloran, que ríen, que buscan y saltan, la montaña está cerca, río embrujado, su néctar, su esencia me roza, penetra en mi pecho, se mueve una pena, encima me quema su rayo de luna, me marca, me define, es mía, es mía su armadura de misterio, carga de boleros detenidos por el alma, su silencio pertenece algún lugar del corazón, y su destino, mi palabra, que deshoja todo el viento, que atormenta, que gira, es arena movediza, se cobija entre las nubes, remontando hasta mi casa, se mete en mis cabellos, que luchan con la vida, en las calles, mi ciudad es un espejo que mira por dentro.
El mundo es grande y vuelo, me hago brisa, es el momento claro en mis ojos, que la anuncian, la esperan, en recuerdos, me acostumbra a la duda y me rompo, en celos, rabia, llanto y aparece de nuevo, me lleva, los árboles secretos de mi angustia, la presienten, es ella, que suena a piedra memorial, delirio de los bares, nocturna, noctámbula, es ella, es la metáfora, es la metáfora, estoy presa, poseída, la locura de tenerla cerca me acompaña, para siempre, es por eso, es por eso, por su fuego que me baña.

martes, 18 de noviembre de 2008

Misiva Poética


No hay como ser poeta para aguardar tranquilo
el enorme ventarrón que todo borra.
Fáver Páez


A Luis Alberto Angulo lo conocí hace veinte años en los pasillos de la UC, yo venía con mi San Carlos a cuestas, aún dorándome la piel y llena de esperanzas cuando, en un diminuto papel rasgado, me entregó estas palabras: La poesía era un fuego que le abrazaba el alma le crispaba el ceño, le tensaba, le erguía, su adolescente ternura sobre el pasto virgen. Era la primera impresión que tenía de Luis Alberto, y aquí, en mi memoria, reposa aún tibia de cariño, en una intersección luminosa del tiempo.
Luis Alberto Angulo nació en Barinitas (1950), Premio del IV Concurso Internacional Poesía UC, por su libro Antípodas (1994). Premio de la Bienal de Poesía del Ateneo de Calabozo Dr. Francisco Lazo Martí, por Fractal. Premio Universidad Rómulo Gallegos por De norte a sur. Ha publicado La sombra de una mano (2005), y Fusión poética (2000). Se ha destacado como poeta y antólogo dentro y fuera de la UC.
Signado siempre por la pasión, Luis Alberto nos muestra una poesía irreverente, llena de enigmas, sembrada de delirios, pretensiones y sacudidas; una poesía lúcida, de estremecimientos inmediatos; simbólica y vital, ella es su propio tema, ella y la mujer amada, el tiempo cíclico y un universo ni pleno ni vacío, como el de los Cuatro Cuartetos de T.S. Eliot.
Luis Alberto, sigue construyendo tu misiva poética y enfilando tu arma contra el infinito, que yo aquí, en este pueblo ajeno y mío de Montalbán, sigo guardando un libro tuyo y de José Bianchi, hurtado sin querer, desde hace veinte años.



Del decir
A Ernesto Cardenal

“en un poema
se puede decir de todo”

se dice todo o no
se dice nada

pues lo que no se dice
dice

el no decir
del decir
dice

el poema del decir
todo dice
no hay manera
de acallarlo




Poema
el poema madura algún lugar oculto
colman sus letras chispas de piedra
otro incendio sacude bosque de sombras
y tenso desgrana los rubíes del sueño.



A paso de pantera
una bella muchacha es todo lo que pido
de ojos almendrados y jugosa boca
la quiero con largas piernas
con senos y glúteos erectos
una muchacha del norte o del sur
del este o del oeste
para quien yo sea el Imán
la Rosa de los Vientos
de piel canela
de ojos y cabellos oscuros
que camine erguida
a paso de pantera.




Y si estalla la paz
¿y si estalla la paz
y no la guerra?
¿si nuestros labios encuentran
el lugar de sus deseos?
¿si las ondas
los cuantos
la materia toda
en cadena irrumpe
y el desierto florece
como bosque?
¿entonces mi amor?
¿entonces?



A quien pueda interesar
hago constar que no la conocí en forma alguna
ni ahora ni otra de sus vidas y reencarnaciones
ignoro si alguna vez comí un muslo suyo de gallina
si bebí leche en una ubre vacuna de su propiedad o
acaricié sin saber su pelambre de gata del tejado
quien suscribe en perfecto estado de salud
a duras penas
hace conocer su decisión de alimentarse por ahora
con flores del desierto solamente.




Un poeta
un crítico dijo que no cuidaba mis versos
otro afirmó que eran perfectos pero que nada decían
unos restregaron mi falta de estudios formales
para otros fui un sabio de extinguida emoción
mientras tanto uno y otro jamás escribieron una línea
y yo vivo mi poesía sin pedirles nada.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Inocente Poesía



Lección Palabra
Tu boca pomarrosa
se desmembró en palabras
cada chicle era un beso
machacado en el aire.
Elio Arangú Conde


Confieso que el tema de la poesía infantil no ha sido mi mejor potencial desde que estoy en el mágico mundo de los libros, pero la vida -¡sorpresa!- se encarga de hacerte transitar por todos los rincones de la literatura, sobre todo si de tus hijos se trata.
El día domingo 7 de octubre, amaneciendo, mientras respirábamos el paisaje de las Cumbres de Canoabo, rumbo a Playa La Rosa, mis hijos despertaron simultáneamente en un paraíso poético, deslumbrándome con sus palabras de niños; sus primeros versos volando entre las montañas de los Valles Altos; manifestaciones líricas e inocentes de esos seres especiales de tan sólo 6 y 4 añitos. ¡Cómo es posible!: "a una nube de agua dulce/hacerla de agua salada", como en el poema La Cita de Andrés Eloy Blanco.
Lloré, sí, lloré y todavía no despierto de ese hermoso sueño que me han regalado, y me siguen regalando mis hijos José Elías Antonio y Gabriel Alfonso Rodríguez Hernández. Ahora escucho con atención todas esas divagaciones infantiles, esas leves impresiones poéticas de sus pequeñas bocas, en medio del juego y las tareas escolares. Ahora me dictan y le ponen título a sus poemas, les leo y canto de aquí y de allá, y además me preguntan, con esa ingenuidad atesorada, que si ellos también se han convertido -dentro de la Casa Encantada- en pequeños poetas.
José Elías Antonio, Gabriel Alfonso, prolongaciones de mi mundo, de mi sangre y de mi carne, no se detengan, sigan dando vida a esta Inocente Poesía.

***


Moraima y el cielo
Los ojos de mi maestra Moraima
son como el cielo infinito.
-¿Porque son azules?-
-le pregunté-
No, -me dijo-
Es porque siempre me están mirando.


***
El ángel en la nube
Yo soy un ángel en una nube.
Tú subes al cielo
y me buscas.
me bajas.
Ahora soy un niño.
Los ángeles sueñan.
Yo soy un niño que sueña.


***
Río en el sol que brilla
Cuando vayas al mar
respira profundo
y camina
camina para que no te hundas.
El mar es el río más grande que conozco.

***
Tigre que excava en la alegría
Yo soy un tigre escandaloso
mira mis garras
muevo mis patas en el aire.
Los tigres se bañan en el bosque.
No les gusta el agua fría.
es verdad.
Hacen grrrrrrrrrrrrrrr.
Yo soy un tigre
y excavo la tierra buscando tesoros.