sábado, 17 de enero de 2009

Íntimo Silabario de Elio Arangú Conde



Un libro es un pájaro que canta fuera de la jaula.
Orlando Araujo

“Hay en el niño y en el poema un maravilloso disfrute del acto creador que los unifica” nos dice la profesora Laura Antillano en sus Apuntes sobre literatura para niños y jóvenes y, dentro de la poesía venezolana, encontramos a Elio Arangú Conde (1936, Valencia, estado Carabobo), niño-poeta que busca recrear su infancia a través de su Íntimo Silabario, (1997) Ediciones de la Gobernación de Carabobo.
Sus textos, muestran y evocan, en un lenguaje infantil, un juego musical de la memoria llena de la magia de la escuela, del primer amor en solitario. Un infinito sueño revelador de las lecciones recibidas a través del libro Mantilla, donde los epígrafes se pasean por las páginas como “duendes de la imaginación”.
De este universo poético de Elio Arangú Conde se escapan los pájaros como cometas transfiguradas en palabras.


Lección del Enamoriscamiento
Ella canta bonito como los pájaros

Oí tu canto entre los matorrales
Igual que la tijuas.

Tú y las nubes me tienen loco
Tú y las nubes me van a matar
Yo parriba volteo poco
Tú pabajo no sabes mirar*

Te enamoraste muchacho
Te enamoraste hondo y con filo
No lloraste de vaina.

*Canción ranchera

Lección del Cuerpo
La maestra cantando nos enseña

Tengan la piel y el lápiz en la mano
Anoten lo siguiente:
“Cabeza, troco y extremidades”
Prefiero extremidades
Y una parte del tronco de Julieta.
Después el ombligo
hasta los metacarpos
pasando por encima del hombro.
La redondez sublime de una pantorrilla
y el muslo en ángulo recto.
El Robocop de su cadera
que al apretar la tiza
violentaba todos los pensamientos.
Al final de la clase nos reunimos
para las conclusiones:
Julieta
mi primera lección de primavera.

Lección Violenta
Las manos deben permanecer limpias

Introduzco mi mano debajo de tu piel
y al sacarla
ya la mano no es la mano
sino un árbol de pájaros violentos.
Las arterias conducen una savia dulcísima
alterando los tiempos y lugares comunes.
Luego la fiesta de tus ojos
humedece los párpados
mientras en las enredaderas de tus manos
los abismos se cruzanpara precaverse de la magia del fuego.